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¡Los traductores no somos diccionarios con patas!

FYI      

        ¿Sabéis cómo se dice en inglés “alcachofa” o “posavasos” o qué significa stationery o busboy?

      Yo hasta hace unos días tampoco. ¡Pero no pasa nada! Lo importante es saber dónde buscar las cosas. A menudo se espera que los traductores lo sepan todo. “Perdona, ¿cómo se dice “amortiguador”? o “¿qué significa to swipe? – “Y yo qué se…”, contesto yo. “¡Que no lo sabes??!”. ¡Pero tú no hablas inglés?!”. Pues sí señores, sé inglés… pero no conozco los millones de palabras que tiene este idioma. Exagerando un poco…porque realmente millones de términos no tiene… Pero sí que tiene unos cuantos. De hecho depende de los criterios que se adopten para realizar el cálculo pueden salir más menos palabras. El Oxford English Dictionary, por ejemplo, considerado la máxima autoridad en materia lingüística inglesa, incluye más de 600.000 definiciones. Pero ya sabemos que las lenguas son vivas; algunos términos van quedando obsoletos y a la vez, cada cierto tiempo, se reconocen otros nuevos.OMG

       ¿Sabíais que desde hace poco más de un año el Diccionario Oxford reconoce en su versión digital la sigla OMG y que el sustantivo heart (corazón) ha sido también registrado oficialmente como verbo? Así, a raíz del simpático corazoncito del famoso logo , que se popularizó a finales de los setenta cuando fue diseñado para la campaña publicitaria encargada de promocionar la ciudad de Nueva York, podemos decir por ejemplo I heart this song ( me encanta esta canción). Es por tanto una acepción coloquial del verbo “gustar”. Además, aparte de la de Oh my god! otras de las siglas aceptadas en la versión digital fueron LOL (Laughing out Loud – riéndose a carcajadas; usada para expresar diversión) y FYI (for your information – para su información).

         Pero volvamos al tema principal. Con este post quiero recordar que los traductores no tenemos que saber todos los términos del mundo. Lo que tenemos que hacer es contar con los recursos que nos permitan encontrar la traducción correcta en cada momento. Diccionarios, glosarios, webs, etc. También preguntar a especialistas en la materia o personas que nos puedan ayudar a salir de un embrollo. Creo que es bueno que desconfiemos de nosotros mismos. Yo de hecho cuando estoy traduciendo un texto desconfío a veces de los términos o expresiones que parecen más evidentes. Como sabemos, el contexto determina el significado de una palabra y no podemos cometer el error de poner lo primero que se nos pase por la cabeza. Además, a los traductores nos acechan los famosos False Friends… Pequeñas trampas como que actual en inglés no es “actual” o que no podemos traducir “asistir” en español por assist en inglés.lol

       Ah! Y si dudamos de un término, ¡nada de arriesgar inventándonoslo! Como algunas de las traducciones literales más míticas que han circulado por la red: From lost to the river – de perdidos al río, o Talking in silver – hablando en plata.

      Tenemos que ser conscientes de todas las palabras que aún desconocemos y ser espabilados para saber dónde buscar las cosas.

Por cierto, ¡añadid a vuestra lista de vocabulario: artichoke, coaster, material de papelería y friegaplatos/ayudante de camarero!I LOVE English

This Post Has 4 Comments

  1. Alfarero says:

    La esencia del artículo me parece una excusa muy endeble para apoyar el simulacro de trabajo que se hace en la actualidad en todos terrenos: ya no se profundiza en nada y no se toma en serio lo que hacemos ni lo hacemos como se debería… y eso implica un compromiso personal con el oficio y la vida misma.

    Para ejercer esta profesión se requiere un excelente conocimiento del idioma natal (cosa que he comprobado que es un aspecto que deja MUCHO que desear en la mayor parte de la gente) y estar completamente involucrado en la cultura del idioma del que se busca dar sentido a lo que pretendemos transcribir al nuestro, además de estar completamente actualizado y en contacto con ese idioma de manera permanente y constante. A la gente que tiene esta mentalidad yo les llamo TRADUCTORES, como Andrés Sánchez Pascual, que realizó un excelente trabajo al expandir el terreno de referencias para el lector en una obra tan profunda, extensa y compleja como “Radiaciones” de Ernst Jünger, publicada por Tusquets.

    Los otros son “traductores”: gente que termina sus estudios de filología o del idioma que sea y luego se sienten con autoridad y preparación para poder lanzarse superficialmente a simplemente transportar palabras de un idioma a otro; a ellos debemos barbarismos como ECONOMÍA DOMÉSTICA (nacional), SOPORTE (apoyo) TÉCNICO, INUSUAL (inusitado, desusado, desacostumbrado), etc. En realidad ni aportan ni proponen nada: simplemente cumplen con algo que les reporta un beneficio económico y no les interesa nada más.

    Con lo anterior, queda muy claro no solamente las reales intenciones de una persona, ya sea en sus empeños reales al hacer algo, así como su personalidad profunda, en la que se reflejan sus metas, profundidad y formación. Unos lo hacen un negocio, otros un oficio artesanal y puente entre culturas. Cada quien tiene su propio enfoque al respecto.

    • Lidia says:

      Alfarero, muchas gracias por tu opinión y tu interés por la entrada.
      Estoy de acuerdo contigo en que las traducciones deben hacerse siempre en profundidad, de manera seria y jamás se han de transportar simplemente palabras de un idioma a otro. Y, precisamente por eso, lo que recomiendo en mi artículo es que al traducir hay que tener siempre en cuenta el contexto, nunca fiarse de que lo sabemos todo, consultar fuentes fiables y por supuesto estar en continuo contacto con la culturas de las lenguas con las que trabajamos al traducir. No se ha de esperar que un traductor conozca todos los términos de las lenguas que traduce pero sí que tenga recursos para buscarlos contrastando la información con las fuentes adecuadas para poder ofrecer un trabajo profesional y de calidad.
      Un saludo

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